En
Peruanos Por el Kambio distinguimos claramente dos grandes problemas: uno, un
candidato presidencial que no conecta con el electorado (en realidad no lo hizo
desde primera ronda), que no comunica bien, de castellano pausado y masticado, que
carece de entrenamiento político, el debate es una evidente muestra de ello;
dos, una pésima campaña con voceros que no tienen peso, que no saben enfocar ni
direccionar su mensaje, desprovistos de habilidades que lleven a desenmascarar
a su rival en contienda.
Recordemos
que Ollanta Humala también fue un pésimo candidato, pero lo acompañó una gran
campaña, con una buena estrategia de comunicación que lo llevo a ganar las
elecciones. El caso de Ppk así como se están presentando los hechos parece
condenado a la derrota. Quizá su última gran oportunidad de voltear el partido
es el debate del fin de semana. Pero para ello no se necesita que Ppk suelte
gruesos calificativos al rival, porque no es lo suyo, no se ve natural, se ve
forzado, suele caer en exabruptos, eso el público lo nota. Con esto quiero
decir que es indudable que desde su grupo de asesores, sí los tiene, el mensaje
post debate fue ser más enérgico y soltar verdaderos puyazos (lo notamos en el
candidato con la infame frase “hijo de ladrón ….” y en Mercedes Araoz que se le
vió muy mortificada y alterada al momento de prestar declaraciones a la prensa).
En
esto también se equivoca la parte estratégica de Ppk, porque convendría adoptar
una posición de estadista pero por sobretodo explicarle al elector lo peligroso
que sería para el país que el Fujimorismo llegue al poder con un claro
financiamiento del narcotráfico, lo que nos convertiría en un narco estado. Romper
con ese mito que suele tener la gente que como el padre acabó con el terrorismo,
la hija lo hará con la inseguridad ciudadana. Advertir que la inseguridad no se
soluciona con la vuelta del 24 x 24, y que sus propuestas son populistas e
inaplicables como por ejemplo: la pena de muerte y los militares a las calles.
Por
el lado del fujimorismo, han señalado astutamente a Martín Vizcarra como un monstruo, que no lo es, con denuncias que se convierten en infamias, para balancear con el que tienen en casa, Joaquín Ramírez. Estas denuncias por parte de Fuerza Popular
son netamente electoreras, esta maniobra tiene como fin equiparar su tendón de
Aquiles que surgió hace unas semanas con el destape del ahora ex Secretario General de Fuerza Popular. Pretender cotejar a un personaje que su
riqueza es oscura y que esta investigado por narcotráfico, con alguien que a
raíz de su gestión en el sector público concluye con denuncias de escaso
calibre, teniendo en cuenta que en el estado te pueden abrir investigación hasta
por la compra de lapiceros.









