miércoles, 16 de marzo de 2016

LA VERONIQUITA ROJA



La candidata Verónica Mendoza de la izquierda peruana ahora bajo el nombre de Frente Amplio, califica sin ningún problema como dictador a Alberto Fujimori, pero cuando se le interroga sobre Chavez o Maduro, que han hecho cosas símiles o peores que Fujimori, manifiesta que no es un dictador. Además llama golpista al encarcelado opositor Chavista, Leopoldo López.

“En Venezuela se han dado procesos electorales democráticos avalados por entidades internacionales. El eje del debate electoral no deba ser lo que pasa en Venezuela”, señaló Mendoza. Analizando entre líneas me pregunto: ¿Por qué le resulta tan difícil calificar el régimen venezolano como lo que realmente es?
Estos conceptos que poseen los candidatos sobre casos extranjeros valen, para que los electores poseamos de manera palpable, su visión política e intuir como piensa el postulante a la presidencia, ante una hipotética aproximación o equivalencia con nuestra realidad.

Preocupa no ver más que generalidades en el discurso económico de Mendoza, propuestas que suenan justas, pero que no pasan de buenas intenciones. Preocupa un cambio de modelo que no tenga un plan más concreto y aplicable que “diversificar la economía”. Y me preocupa, aunque eso es más personal, esa actitud de “estás con nosotros o estás contra el Perú” que adopta su núcleo frente a cualquiera que no milite en sus filas, así sus filas no se logren sostener por sí solas.

En la lista de esta agrupación se encuentra la misma gente que acompaño a Susana Villarán en su camino a la Alcaldía, así como en la revocatoria, anteriormente con el nombre de Fuerza Social (todos con chalina verde, ¿recuerdan?) ahora Frente Amplio. Una gestión que no hizo obra alguna, lo poco que hizo, lo hizo mal. Será recordada como la gestión mas incapaz y desastrosa, que solo deja para el recuerdo a una Alcaldesa que desfilaba en marchas a favor del aborto y de la comunidad LGTB.

Habría que imaginarse casi a los mismos componentes, sumados con representantes de sindicatos, activistas, colectivos, representantes de ONGs; repartidos en los ministerios o dentro de Palacio de Gobierno. Sumado a esto, el poco rodaje político de la “Vero” que pasa raspando el requisito de la edad (35) para llegar a la presidencia. Una locura política como esta, en pleno contexto de recesión, estancaría la inversión como sucede ahora en Chile.

Por otro lado, se encuentra en la agenda del jurado una tacha contra la lista congresal limeña del Frente Amplio, con el suficiente sustento para dejar fuera a Dammert, Glave, etc.  Resulta que impusieron extemporáneamente 350 firmas obligatorias por candidato tras haber convocado con el protocolo electoral acordado antes. Además, solo 7 son afiliados al Frente Amplio –29 invitados– de los 36 postulantes. Cuando el mismo reglamento electoral del Frente Amplio exige ser militante para poder candidatear. Y modificaron los artículos 10 y 42 de su reglamento electoral 8 días  después de convocar elecciones internas. ¿Que se les aplique la misma severidad que ellos exigen con Keiko en las diversas marchas que promueven y de la que son participes? Ojalá que no, primero, porque esta campaña no da para mas tachas. Segundo, para que los rogelios no digan que se les robó la elección, que hay un fraude, y vean los fantasmas imperialistas que siempre suelen ver.


No se le puede consentir a la izquierda que resucite su violencia política, como sucedió hace poco en Cusco. Desalojar a golpes de una plaza a simpatizantes de Keiko Fuijimori (la hija del dictador y candidata presidencial), es matonería chavista. ¿Hoy la pedrada, mañana el dinamitazo? Verónika Mendoza no puede decir que eso fue “legítimo y de manera pacífica” para ablandar su crítica. Seguro pondría el grito en el cielo si se lo hacían a ella.

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